Hay quien dice que la natación en aguas abiertas es para el verdadero nadador, porque es ahí donde demuestra no sólo que domina la técnica sino que es capaz de concentrarse y hacer frente a la desorientación, los cambios de temperatura del agua, la intensidad de la corriente, los cambios de altitud de las olas y el nivel de salinidad.

La preparación mental es esencial para dominar la angustia que genera todas las circunstancias antes mencionadas y también para contrarrestar el agotamiento físico y psicológico que llega repentinamente producto de un esfuerzo inesperado que debe hacer el nadador para avanzar contra la corriente, contra la ola y contra el desánimo de darse cuenta que ha perdido la ruta.

Aprender a navegar es imprescindible para desenvolverse a nado en el medio marino. Significa dar brazadas levantando con frecuencia la cabeza de manera frontal para corroborar que no nos hemos desviado de la ruta hacia la meta ya que con el cansancio, el brazo y la pierna de mayor poder hará que comiencemos a avanzar en círculo. El nivel de concentración que exige es mucho mayor que al nadar piscina porque la mente fija la concentración en mayor cantidad de situaciones que muchas veces no son previsibles: hay que estar preparado para solventar mental y físicamente lo fortuito que podría aparecer en cualquier instante.

La natación en aguas abiertas supone una lucha contra uno mismo y contra el agua, preguntarse brazada tras brazada, respiración tras respiración, si es posible llegar a esa meta se ve tan lejana, tan pequeñita, una lucha que desanima al atleta más preparado.

Las distancias de las travesía de natación en aguas abiertas oscilan entre los 3.000 metros, pasando por la distancia olímpica de 10.000 metros hasta travesías de 35 kilómetros. Antes de comenzar debemos planificar la hidratación así como protegernos contra los rayos ultravioletas.

La natación en aguas abiertas revela el talante de un verdadero atleta que puede avanzar contrarrestando lo fortuito y venciendo su propio miedo con valor y voluntad. Una de las mejores recomendaciones para desarrollar un estilo en aguas abiertas es nadar siempre en condiciones naturales y si es posible, adversas.

La natación, sin duda, es el deporte más completo porque para poder desarrollarlo es necesario poner en funcionamiento todos los músculos del cuerpo. Entre los beneficios de esta práctica destacan:

- Expansión de la caja torácica y por ende mayor capacidad para acumular aire producto de la dilatación pulmonar y abdominal.

- Aumento en la elasticidad de la columna, brazos, hombros, cuello y piernas.

- Fortalecimiento del corazón que irriga mayor cantidad de sangre a los músculos en general.

Estas son a grandes rasgos algunas nociones generales sobre la natación en aguas abiertas, calificada como de justa mundial y olímpica y como un deporte extremo que exige técnica y concentración máxima.