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Buceo

Centinela de nuestra bahía, la isla de Tabarca esconde un tesoro: sus fondos marinos. Sus aguas cristalinas albergan una espectacular flora y fauna que le mereció ser la primera reserva marina del país en 1986.

Además, la sierra de Santa Pola, formación acantilada que se eleva 144 metros sobre el nivel del mar, asoma al cabo de Santa Pola, espacio de gran interés ambiental por ser uno de los escasos ejemplos de arrecife fósil, de origen miopliocénico, del litoral mediterráneo.

Esta evidente importancia geológica va ligada a una interesante vegetación y fauna. Además, el Sistema Valenciano de Espacios Naturales (SVENI) incluye en su catálogo el Cabo y el Arrecife Messiniense de Santa Pola como Ruta de Interés Geológico.

 

Arrecife Mesienense

El Sistema Valenciano de Espacios Naturales  ha incluido en su catálogo el cabo y el arrecife messiniense de Santa Pola como ruta de interés geológico.

Todos los tópicos del Mediterráneo se concentran en el arrecife de Santa Pola, un rincón marino tan tranquilo como complicado, que emerge del mar hace más de cinco millones de años y que se conserva, a pesar del paso del tiempo, tan frágil como hermoso. Este peculiar ecosistema, uno de los más antiguos y biológicamente más diversos de la Tierra donde han convivido corales, esponjas y bivalvos se levanta tras las playas de arena, todavía vírgenes, y el mar. Por todo ello, el Sistema Valenciano de Espacios Naturales (SVENI) ha incluido en su catálogo el cabo y el arrecife messiniense de Santa Pola como ruta de interés geológica. Y es que al sur de Alicante, el cabo, las salinas y la isla de Tabarca configuran un bello entorno de gran interés ambiental.

Atolón circular

El cabo de Santa Pola es un arrecife con forma de atolón circular de más de cinco kilómetros de diámetro que se origina por la construcción de corales hace millones de años. Hoy, convertido en un cabo de 140 metros de altura dos rutas, una de ellas cicloturista, muestran al visitante todo su esplendor.

Un coral blanco de nombre Porites que adopta diferentes morfologías (columnar, laminar, masiva e incrustante) junto a las estructuras calcáreas, llamadas estromatolitos, originadas por la actividad de bacterias, y cuyas formaciones son predominantes en el comienzo de la vida en la Tierra, son los dos conjuntos de organismos fósiles importantes  que construyen el arrecife santapolero. Allí conviven, mientras se encontraba sumergido, corales, algas calcáreas, esponjas y bivalvos, capaces de construir preciosos hábitats que albergan una gran variedad de plantas y animales y hoy, que las olas del mar ya no golpean sus paredes, muestra restos fósiles de sus viejos habitantes magníficamente conservados.

Morfología

Alfonso Ramos, director del Centro de Investigación Marina (CIMAR) fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de Santa Pola y la Universidad de Alicante y que ubicado en Santa Pola se encarga de la investigación, docencia y divulgación de las Ciencias del Mar tanto en el ambiente marino como en el litoral, explica que la cresta del arrecife alberga el faro de Santa Pola y bajo ella se observa el abrupto escarpe del frente o pared recifal de talud vertical construido por los corales y sus característicos contrafuertes. Ramos ha apuntado también que el arrecife santapolero es el mejor conservado de Europa.

Irene Antón, bióloga del CIMAR, comenta que si se camina alrededor de esta formación se observa como cada tres o cuatro contrafuertes aparece un barranco más profundo, heredado de los primitivos canales de drenaje del lagoon o laguna central del atolón. Algunos de estos barrancos se encajan en lenguas de piedras calizas ricas en restos fósiles de algas del género Halimeda.

El talud o glacis recifal, de pendiente mucho más suave, está formado por fragmentos de masas de corales y otros materiales procedentes del frente depositados en procesos de erosión posterior. Sobre este talud se encuentran bloques de gran tamaño caídos hasta su base. Algunos bloques proceden de la pared recifal y permiten ver el armazón coralino de Porites. En estos bloques también pueden observarse otros fósiles como gasterópodos, dátiles de mar y equínidos.


Reserva natural de la Isla de Tabarca

Esta reserva ocupa una extensión de 1.400 hectáreas rodeando la isla de Tabarca, y fue declarada reserva en 1986. La zona protegida tiene una forma rectangular ocupando la isla la zona central.

Comprende tanto aguas interiores, que son competencia de la Generalitat Valenciana, como aguas exteriores que corresponden a la administración general del estado.

Flora

En las zonas de substrato arenoso destaca la presencia de las praderas de POSIDONIA oceánica, que además de producir gran cantidad de oxígeno y ser la base de la cadena alimentaria es capaz de estabilizar los suelos arenosos, evitando por tanto la erosión. Además también existen formaciones de otras plantas del género Posidonia y Cymodocea.

En las zonas de substrato rocoso viven diversas especies de algas adaptadas según la profundidad, siendo la más superficial el alga verde y la más profunda el alga roja.

Fauna

Existe una gran variedad de peces en la reserva destacando el mero, el cherne, el dentón, la dorada, el pargo, la salpa o la oblada.

Entre los invertebrados destaca la langosta, diversos moluscos vermétidos, las nacras, las gprgpmoas, el erizo de mar erizo de mar, la estrella de mar o las esponjas. Asimismo es posible encontrar ejemplares de tortuga boba.

ref: "Reserva marina de la Isla de Tabarca». Gran Enciclopedia Temática de la Comunidad Valenciana. Geografía. Editorial Prensa Valenciana. 2009


Más información en:

www.scubaelx.com
www.diveacademy-santapola.com

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